El 11 de abril de 1946, Albert Einstein advirtió sobre el abominable deterioro ético derivado de la mecanización y la despersonalización como subproductos de la ciencia.
Estudios del ONTSI y de la Fundación Psicología Sin Fronteras relacionan la hiperconexión compulsiva con el aislamiento, la ansiedad y la pérdida de empatía colectiva.
Para Einstein, la salida a este distanciamiento ético reside en superar el egocentrismo y redirigir nuestra energía hacia la cooperación y el bienestar de los demás.
El progreso técnico adquiere un propósito real solo cuando se orienta al servicio de la gente, recordándonos que el mayor desafío es usar la tecnología sin perder lo humano.
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